Pdvsa pagó un estimado de 5 millardos de dólares por concepto de servicio de la deuda durante octubre, incluyendo el vencimiento del bono Pdvsa 15 por 1,41 millardos de dólares y el pago del cupón del Pdvsa 16.

Para este lunes 2 de noviembre se espera el pago del cupón y la primera amortización del Pdvsa 17N (2,05 millardos de dólares).

El banco de inversión BancTrust reafirmó su previsión de que Venezuela y Pdvsa no incurrirán en default el próximo año, “sobre todo teniendo en cuenta que el Estado posee no menos de un tercio (valor nominal) de los bonos de vencimiento a corto plazo”.

“Sin embargo, hay preguntas importantes acerca de las normas que rigen un escenario de default- es decir: prospecto de los bonos y el contrato de emisión- en Pdvsa o Venezuela que deben ser respondidas con el fin de tener claro de lo que está por delante de nosotros: 1) ¿Los bonos soberanos aceleran de forma cruzada los de Pdvsa y viceversa? Respuesta rápida: no, no lo hacen. 2) ¿Los bonos soberanos y de Pdvsa tienen cláusulas de acción colectiva (CAC)? Respuesta rápida: sí, la mayoría de los soberanos la tienen y no, los de Pdvsa”, reza un informe de la entidad, escrita por Hernán Yellati y Guillermo Quiroga.

Recordó que los papeles soberanos están exclusivamente garantizados por la República, mientras que los de Pdvsa lo están por la empresa estatal.

“Los bonos de Pdvsa y los soberanos son diferentes, ya que están bajo la misma persona jurídica. Esto se puede traducir en una cosa: en términos legales en caso de insolvencia de Pdvsa el inversor no tiene ningún recurso contra la República, y más aún, no genera un incumplimiento en los bonos soberanos y viceversa. Por lo tanto, una aceleración transversal entre los bonos soberanos y de Pdvsa no es posible”, precisó.

Explicó que incluso el Banco Central de Venezuela (BCV) se considera legalmente una entidad separada de la República, por lo que el primero es el que tiene las reservas internacionales. “Por lo tanto, estas reservas no son a primera vista elegibles para embargos en el caso de incumplimiento de la República”, acotó.

“En el caso de la propiedad del petróleo venezolano, hay una observación importante: mientras está bajo tierra, la República posee el crudo. En la boca del pozo, el aceite pasa al titular de una concesión, que puede ser de Pdvsa, sus filiales o las empresas mixtas”, acotó.

BancTrust indicó que la clave en caso de que Venezuela o Pdvsa se enfrenten a un incumplimiento inminente son las CAC. “ ¿El lado positivo de la historia? La mayoría de los bonos soberanos tienen esta cláusula – excepto el Ven 18 cupón 13% y el Ven 27. ¿Y el negativo? Los bonos de Pdvsa no la tienen”, destacó.

Aseveró que “en el peor de los casos, al Gobierno le resultaría más fácil hacer una reestructuración de la deuda soberana que de Pdvsa porque el riesgo de acciones por parte de fondos buitres al modo argentino es menor. En otras palabras, la ausencia de cláusulas de aceleración cruzada entre los emisores y el hecho de que la mayoría de los bonos venezolanos tienen CAC, permite una reestructuración más amigable, evitando la creación de holdouts que podrían introducir demandas en el futuro, como los llamados fondos buitre hicieron con el impago de  la deuda de Argentina”.

Advirtió que este argumento no da lugar para afirmar que Venezuela se moverá hacia el impago de los bonos soberanos y dejará los Pdvsa sin tocar. “¿Por qué? Debido a que los vencimientos de los bonos soberanos después del primer trimestre de 2016 son inexistentes hasta 2018. En nuestra opinión, si el Gobierno quería incumplir sus obligaciones o reestructurar la curva de los soberanos lo habría hecho hace un año. No tiene sentido hacerlo ahora, ya que recompró cerca de 30% del Ven 16 (de acuerdo con nuestras estimaciones y la prensa local) y sin más amortizaciones de bonos soberanos hasta 2018. En marcado contraste, creemos que probablemente veamos propuestas de gestión de pasivos tomando lugar para volver a perfilar los vencimientos de corto plazo de Pdvsa”, remató.

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